Además de las víctimas por acciones bélicas directas, la crisis humanitaria provocó una tragedia silenciosa. El informe detalla que al menos 470 personas perecieron por hambre y desnutrición, de las cuales 165 eran niños. Estos datos reflejan la extrema precariedad de las condiciones de vida en la Franja de Gaza, donde el acceso a alimentos, agua y atención médica ha sido severamente restringido. Las cifras, correspondientes a un solo año de conflicto, subrayan la magnitud de la catástrofe humana y se suman a los balances acumulados desde el inicio de la ofensiva israelí, pintando un panorama desolador sobre el costo en vidas de la guerra.