Esta segregación se manifiesta en restricciones severas al acceso a recursos básicos como el agua, la educación y la atención médica, así como en la confiscación masiva de tierras. Türk afirmó que esta es "una forma particularmente grave de discriminación y segregación racial, que se asemeja al tipo de sistema de apartheid que hemos visto antes". El informe también denuncia que los palestinos son sometidos a juicios en tribunales militares que "violan sistemáticamente sus derechos al debido proceso".

La situación, según la ONU, se ha visto agravada por la violencia ejercida por los colonos, a menudo "con la aquiescencia, el apoyo y la participación de las fuerzas de seguridad de Israel". La violencia en Cisjordania ha aumentado desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, con más de 1,000 palestinos muertos a manos de tropas y colonos israelíes desde esa fecha. La representación diplomática de Israel en Ginebra rechazó enérgicamente las "acusaciones absurdas y distorsionadas", calificando el informe como una muestra de la "obsesión intrínsecamente motivada por razones políticas" de la oficina de la ONU por vilipendiar a Israel.