La ONU también calificó las suspensiones de "arbitrarias", alertando que empeorarán una situación ya intolerable. MSF, por su parte, advirtió sobre las consecuencias "devastadoras" de la medida, explicando que no entregó la lista de sus empleados al no recibir "garantías y aclaraciones" sobre una petición tan "preocupante". La decisión se produce en un momento crítico, con la llegada del invierno y el continuo deterioro de la situación humanitaria en Gaza, donde las instalaciones médicas apenas funcionan.