Este acuerdo, formalizado en una declaración trilateral, se centra en fomentar la seguridad, la estabilidad y la cooperación entre dos naciones históricamente enfrentadas. El núcleo del pacto es la creación de un "mecanismo de fusión conjunto", descrito como una "célula de comunicación dedicada", que operará bajo la supervisión de Estados Unidos. Esta plataforma servirá para facilitar la coordinación en áreas críticas como el intercambio de inteligencia, la desescalada militar y el compromiso diplomático. Además, el acuerdo abre la puerta a futuras oportunidades comerciales entre Israel y Siria.

La declaración conjunta subraya el compromiso de ambas partes de "esforzarse por lograr acuerdos duraderos de seguridad y estabilidad" y de abordar cualquier disputa con prontitud para evitar malentendidos. Estados Unidos elogió estos "pasos positivos" y reafirmó su compromiso de apoyar la implementación del acuerdo como parte de un esfuerzo más amplio para lograr una paz duradera en Oriente Medio. El documento concluye afirmando que esta declaración refleja la determinación de las partes de "abrir una nueva página en sus relaciones en beneficio de las generaciones futuras", marcando un potencial punto de inflexión en la dinámica de la región.