A pesar de la percepción de una mejor calidad del aire durante el verano, la contaminación en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) se mantiene en niveles preocupantes durante todo el año, superando significativamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Expertos advierten que las emisiones de fuentes fijas, como la industria, no disminuyen, y la exposición crónica a estos contaminantes representa un grave riesgo para la salud a largo plazo de los nuevoleoneses. Según cifras del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire, aunque en agosto el promedio diario de partículas PM 2.5 fue de 14.67 micras por metro cúbico, cercano al límite de la OMS de 15, esta cifra es considerablemente menor a la registrada en invierno, como en febrero de 2025, cuando alcanzó 25.25 micras. María Enríquez Rodríguez, fundadora del Comité Ecológico Integral, explicó que esta aparente mejora estival se debe a factores climáticos y no a una reducción de las emisiones.
"Es un hecho que durante el año las fuentes de contaminantes emiten prácticamente lo mismo", apuntó. En verano, el aire caliente es menos denso, lo que permite una mayor dispersión de los contaminantes, mientras que en invierno el aire frío los encapsula cerca de la superficie. Investigaciones señalan que las fuentes fijas (industria, refinerías, fábricas) producen el 67% de las partículas PM 2.5 en Monterrey. El promedio anual de PM 2.5 en el AMM entre agosto de 2024 y julio de 2025 fue de 19.29 micras por metro cúbico, casi el cuádruple de lo que establece la OMS (5 micras) y un 93% por encima de la norma oficial mexicana (10 micras). Zonas como el centro de Juárez, el centro de Monterrey y Santa Catarina registran promedios anuales que superan las 22 micras.
La especialista enfatizó que los efectos en la salud se deben a la exposición crónica, que puede provocar desde infecciones respiratorias hasta malestares más severos que pueden llevar a la muerte.
En resumenLa contaminación del aire en Monterrey es un problema crónico y subestimado, especialmente en verano. Las emisiones industriales constantes mantienen los niveles de partículas PM 2.5 muy por encima de las normas de salud nacionales e internacionales durante todo el año, lo que representa una amenaza persistente y grave para la salud pública de la población metropolitana.