Según los testimonios, las detenciones son arbitrarias y ocurren en todos los municipios metropolitanos, incluyendo Guadalupe, Apodaca, Escobedo, Monterrey y Santa Catarina. Los transportistas afirman que los oficiales detienen a los choferes sin que hayan cometido infracción alguna, con el único fin de buscar pretextos para exigir dinero. Las frases utilizadas por los agentes, como "pásame la clave" o "¿con quién estás arreglado?

", sugieren una práctica sistemática y organizada.

Los empresarios relataron que las extorsiones han escalado, pasando de 400 o 500 pesos a cifras que van desde los 4,500 hasta los 20,000 pesos para evitar que el vehículo sea enviado al corralón, lo que implicaría costos adicionales de hasta 30,000 pesos más multas.

David Estévez, presidente de la Asociación Nacional Transportista (Antac), describió a Monterrey como "un robo, totalmente sin escrúpulos de policías municipales y estatales".

La problemática se agrava porque los transportistas deben cruzar varios municipios para entregar o recoger mercancías, enfrentando el riesgo de ser detenidos en cada uno. Aunque los alcaldes prometen reforzar la vigilancia, las denuncias de los afectados, respaldadas por organismos como Canacar y Conatram, evidencian una crisis que, aseguran, "jamás se ha visto en la historia".