El tren ofrecerá servicios interurbanos y suburbanos con frecuencias específicas, permitiendo traslados más rápidos, seguros y puntuales.

Una característica clave del proyecto es que el tren será confinado y de alta velocidad, eliminando los cruces a nivel para reducir el riesgo de accidentes, lo que implicará la construcción de nuevos puentes vehiculares y peatonales. Se estima que el tramo completo de Derramadero a Nuevo Laredo, de aproximadamente 404 kilómetros, podría registrar una demanda de hasta 100 mil usuarios diarios y se proyecta su conclusión para el segundo trimestre de 2028, aunque algunos segmentos podrían entrar en operación antes.