El tren ofrecerá servicios interurbanos y suburbanos, con frecuencias diseñadas para miles de trabajadores. Una de sus características más importantes es que será confinado y de alta velocidad, lo que elimina los cruces a nivel y reduce significativamente el riesgo de accidentes.

Para ello, se construirán puentes vehiculares y peatonales en coordinación con autoridades locales.

Se estima que el tramo Saltillo–Nuevo Laredo podría alcanzar una demanda de hasta 100,000 usuarios diarios. Además, se reveló que el proyecto contempla la recuperación de una estación construida en el siglo XIX y tendrá conexión directa con una nueva Línea del Metro en Monterrey. Se espera que el tramo completo de Derramadero a Nuevo Laredo concluya en el segundo trimestre de 2028.