A esta crisis generacional se suma la falta de apoyos gubernamentales.
“Ahora desafortunadamente no hay esos apoyos, no hay acompañamiento, no hay incentivos económicos”, reveló Grimaldo.
Las cifras son contundentes: en 2015 había 7,134 unidades de producción que generaban 450 mil cabras anuales, mientras el consumo en el área metropolitana era de un millón. Actualmente, se estima que solo hay entre 5,500 y 6,000 unidades, con una producción de apenas 225 mil cabras.
Como consecuencia, el 90% del cabrito consumido en el estado proviene de otras entidades como Coahuila, Zacatecas y Chihuahua.
Esta escasez ha provocado un encarecimiento drástico del producto.
Kathia Guajardo, presidenta de la Canirac, señaló que los precios oscilan entre mil 800 y 3 mil pesos.
La restaurantera Ana Caballero, del negocio “El Pipiripau”, confirmó que el producto se ha encarecido entre un 30% y 40%, e incluso se vio obligada a cerrar temprano en varias ocasiones por falta de abasto.
“Llegaba nuestro distribuidor de cabrito y simplemente nos decía no hubo”, declaró.








