Actualmente, solo un 10% del cabrito consumido en el estado se produce localmente, mientras que el 90% restante se importa de Coahuila, Zacatecas y otras entidades.
Esta situación ha provocado un encarecimiento significativo del producto.
Kathia Guajardo, presidenta de la Canirac, señaló que los precios oscilan entre mil 800 y 3 mil pesos. La restaurantera Ana Caballero, del negocio “El Pipiripau”, confirmó el impacto directo, mencionando que la escasez los ha obligado a cerrar temprano en múltiples ocasiones por falta de producto.
Guajardo advirtió sobre las implicaciones culturales: “Si esto se rompe, no solo perderemos un platillo sino que perderemos nuestra identidad y perderemos nuestro orgullo y nuestra tradición neoleonesa”.
Los productores lamentan la falta de un plan a mediano plazo y el nulo acompañamiento técnico o incentivos económicos que antes existían, dejando al sector en un estado de supervivencia.









