La baja participación representa un desafío significativo para la administración, que busca tener un padrón vehicular confiable.

Ante esta situación, las autoridades han reforzado la promoción de los trámites digitales como una vía para agilizar el proceso y animar a más conductores a ponerse al corriente antes de que termine el plazo. La persistencia de un alto número de vehículos no registrados localmente complica las labores de seguimiento en materia de seguridad y representa una pérdida de ingresos para el estado.