Aunque la situación ha mejorado desde entonces, el estado aún no se ha recuperado por completo, y los embalses no han alcanzado el 100% de su capacidad. La decisión de liberar agua de El Cuchillo para pagar la deuda con Estados Unidos ha generado debate y preocupación entre algunos sectores de la población, que temen que la medida pueda comprometer la seguridad hídrica de la región a futuro. Este acto subraya la complejidad de la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, donde los acuerdos internacionales y las necesidades de diferentes estados y países deben ser balanceados cuidadosamente, especialmente ante los crecientes desafíos que impone el cambio climático y la variabilidad de las precipitaciones.