La atracción principal consistió en espectáculos luminosos que se presentaron cada hora, creando una experiencia visual para los asistentes.

La decisión de prohibir el uso de pirotecnia tradicional responde a una apuesta del Gobierno de Nuevo León por disminuir el impacto negativo que los fuegos artificiales tienen en la calidad del aire del área metropolitana, un problema recurrente durante las festividades de fin de año. Para complementar la experiencia, se instaló un “mercadito gastronómico” donde las familias pudieron disfrutar de una variedad de alimentos y bebidas, fomentando la convivencia en un ambiente festivo junto al árbol de Navidad iluminado del parque. Esta iniciativa refleja una tendencia creciente en las ciudades por adoptar celebraciones más sostenibles y conscientes del medio ambiente, utilizando la tecnología para crear espectáculos atractivos sin los efectos adversos de la pólvora.