En las horas previas a la celebración del Año Nuevo, las carnicerías de Monterrey y su área metropolitana experimentaron una demanda masiva, con largas filas de clientes que buscaban los ingredientes para la tradicional cena de 'carne asada'. Este fenómeno anual refleja la profunda raigambre cultural de esta costumbre en la sociedad regiomontana. La 'carne asada' es más que un platillo en Monterrey; es un ritual social que define las reuniones familiares y de amigos, especialmente en fechas significativas como el 31 de diciembre. Las imágenes que circularon en redes sociales, mostrando filas de más de 100 metros en negocios populares como Carnes Finas San Juan y Carnicería Ramos, son un testimonio de la importancia de esta tradición.
La alta demanda genera un impacto económico considerable para el sector cárnico local. Para hacer frente a la avalancha de clientes, algunos establecimientos optaron por preparar paquetes listos para la venta con los cortes más populares, como Flecha, Sirloin y Costilla, agilizando así el servicio.
Este comportamiento del consumidor no solo impulsa la economía local, sino que también reafirma una identidad cultural distintiva de la región. La escena de las carnicerías abarrotadas es un claro indicador de que, para los regiomontanos, la mejor manera de despedir un año y recibir el siguiente es alrededor del asador, compartiendo con sus seres queridos.
En resumenLas enormes filas en las carnicerías de Monterrey en la víspera de Año Nuevo evidencian el arraigo de la 'carne asada' como pilar de la celebración y la identidad cultural regiomontana, generando un significativo impulso económico para los comercios locales.