La alta demanda genera un impacto económico considerable para el sector cárnico local. Para hacer frente a la avalancha de clientes, algunos establecimientos optaron por preparar paquetes listos para la venta con los cortes más populares, como Flecha, Sirloin y Costilla, agilizando así el servicio.

Este comportamiento del consumidor no solo impulsa la economía local, sino que también reafirma una identidad cultural distintiva de la región. La escena de las carnicerías abarrotadas es un claro indicador de que, para los regiomontanos, la mejor manera de despedir un año y recibir el siguiente es alrededor del asador, compartiendo con sus seres queridos.