El escándalo, que ha ganado notoriedad en redes sociales, involucra a una mujer identificada como Ingrid Jasso u Ornelas Jasso, originaria de Monterrey, como la principal organizadora del esquema.

Según las denuncias, Jasso recolectaba fondos a través de grupos de ahorro colectivo, pero desapareció sin entregar los pagos prometidos a los participantes. Las víctimas reportan pérdidas individuales que van desde miles hasta casi tres millones de pesos, con una estimación total del fraude que oscila entre los 20 y 27 millones de pesos, convirtiéndolo en uno de los mayores escándalos de estafa en la historia reciente de Nuevo León. La Fiscalía estatal se encuentra analizando transferencias, mensajes y testimonios para determinar el alcance total del fraude, identificar a más víctimas y esclarecer la posible existencia de cómplices en otros estados. El caso subraya la vulnerabilidad de las tandas, un método de ahorro popular pero no regulado en México, donde la confianza es el único respaldo. La investigación en curso no solo busca hacer justicia para las más de 100 víctimas confirmadas, sino también alertar a la población sobre los peligros inherentes a estos sistemas financieros informales que carecen de protección legal para los participantes.