Estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) en el campus Otay aprovecharon una conmemoración del 2 de octubre para visibilizar problemas locales urgentes, destacando la precariedad del sistema de transporte público que afecta su economía y seguridad. La manifestación subraya el descontento de la comunidad estudiantil con un servicio que consideran caro, ineficiente e inseguro. Durante la congregación, los jóvenes expresaron su frustración con el transporte público de Tijuana, señalando múltiples deficiencias. Uno de los principales reclamos es el alto costo del pasaje, que según un estudiante de ingeniería “ya anda rondando los 20 pesos”, calificándolo como el más caro en comparación con otras ciudades del país. Este gasto representa una carga económica significativa, con testimonios que indican un desembolso semanal de casi 200 pesos.
Además del costo, los alumnos denunciaron la insuficiencia de unidades, especialmente en horarios nocturnos, lo que dificulta el regreso a casa de quienes tienen clases hasta tarde. Esta escasez no solo prolonga sus tiempos de traslado, que pueden llegar hasta una hora y media, sino que también genera preocupaciones sobre su seguridad.
Otro punto de conflicto es la falta de respeto a la tarifa preferencial para estudiantes. Un alumno de psicología indicó que, aunque debería pagar nueve pesos, hay choferes que les cobran la tarifa completa de 18 pesos, obligándolos a llevar siempre dinero extra. Estas demandas se enmarcan en una exigencia más amplia por un servicio de transporte digno y eficiente, que responda a las necesidades de una de las poblaciones más vulnerables y dependientes de este sistema.
En resumenLa protesta de los estudiantes de la UABC evidenció las graves deficiencias del transporte público en Tijuana, como sus altas tarifas, la escasez de unidades y el incumplimiento de los descuentos. Estas problemáticas no solo impactan la economía de los jóvenes, sino que también comprometen su seguridad y su acceso a la educación.