Por su parte, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Tijuana ha sido aún más contundente, afirmando que “la extorsión tiene arrodillado al empresariado”. Según datos de la Coparmex, el 50% de sus agremiados ha sido víctima de algún delito, siendo el robo de mercancías el más recurrente, seguido en tercer lugar por la extorsión.

La problemática refleja una creciente presión del crimen organizado sobre el sector productivo, que se ve forzado a ceder ante las amenazas para poder continuar operando.

La prevalencia de este delito subraya la necesidad de estrategias de seguridad más efectivas y de mecanismos de denuncia que brinden confianza y protección a los comerciantes y empresarios. La percepción de vulnerabilidad y la falta de resultados contundentes en el combate a la extorsión continúan siendo un obstáculo significativo para el desarrollo económico y la estabilidad social en la ciudad fronteriza.