Evalúan aspectos toxicológicos, psicológicos, médicos, socioeconómicos y de polígrafo. El hecho de que un número significativo de agentes no haya superado estas pruebas pone de manifiesto la necesidad de continuar con los procesos de depuración y fortalecimiento interno de la policía municipal. La meta de la administración es lograr que el 100% de los elementos activos cuenten con su certificación vigente, un paso clave para recuperar la confianza ciudadana y asegurar que solo personal apto esté a cargo de la seguridad en la ciudad.