Esta situación ha generado un intenso congestionamiento vial, obligando a las autoridades a habilitar carriles provisionales de terracería y a recomendar rutas alternas como el bulevar Insurgentes, especialmente para vehículos de carga pesada. El impacto del cierre se ha sentido en el transporte público, con el Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS) reportando retrasos significativos en las rutas que transitan por la zona. Este no es un hecho aislado, ya que el alcalde Ismael Burgueño Ruiz también anunció otro cierre en la Vía Rápida Poniente por un socavón similar.

Las autoridades atribuyen estos colapsos recurrentes al debilitamiento del suelo, causado en parte por la quema de materiales dentro de los túneles de drenaje por personas que se refugian en ellos. Estos incidentes subrayan la vulnerabilidad de una infraestructura envejecida que soporta el peso de una ciudad en constante crecimiento, y plantean la necesidad urgente de una mayor inversión en mantenimiento preventivo para evitar futuras crisis de movilidad.