El suceso, que también dejó a varias personas lesionadas, pone de manifiesto una vez más los peligros mortales que enfrentan los migrantes en su búsqueda de mejores oportunidades. La víctima provenía de la comunidad de Aguadulce, en un municipio de la Costa oaxaqueña caracterizado por tener profundas raíces indígenas y enfrentar altos niveles de rezago social y educativo. Según datos del Inegi de 2020, casi el 92% de la población de San Pedro Jicayán es hablante de una lengua originaria, y el 23.2% de sus habitantes mayores de 15 años son analfabetos, factores que impulsan la migración. La Subsecretaría de Migración y Población de Oaxaca confirmó el fallecimiento y ha iniciado las gestiones para repatriar el cuerpo, que se encuentra en la morgue de Tijuana. Las autoridades oaxaqueñas mantienen comunicación constante con los familiares de la fallecida para ofrecerles acompañamiento y apoyo durante el proceso.
Además, se informó que las otras personas que resultaron heridas en el mismo incidente están recibiendo atención médica y su estado de salud se reporta como estable. Este lamentable evento es un doloroso recordatorio de las adversidades y los riesgos extremos que asumen las personas que, impulsadas por la escasez de oportunidades en sus lugares de origen, intentan cruzar la frontera de manera irregular.










