Además, la infraestructura de saneamiento de la ciudad es insuficiente o se encuentra en mal estado, lo que provoca desbordamientos y fugas que terminan en el cauce del río Tijuana y, eventualmente, en el Océano Pacífico. Costa Salvaje subraya que la solución no puede depender únicamente de los esfuerzos de un solo país. Se necesita un compromiso financiero y técnico robusto tanto de México como de Estados Unidos para modernizar y ampliar la capacidad de las plantas de tratamiento de agua y para mejorar la red de alcantarillado. La organización plantea que sin una estrategia conjunta y una inversión significativa, el problema seguirá representando una amenaza ambiental y sanitaria para la región fronteriza, afectando la calidad del agua, la vida marina y las actividades recreativas como el surf y la natación en las playas de Imperial Beach y Coronado.