Este incidente no es un hecho aislado en Tijuana, una ciudad caracterizada por un crecimiento urbano acelerado y, en muchas áreas, desordenado.

Las construcciones en laderas y zonas de alto riesgo, a menudo sin los estudios geotécnicos adecuados, son una constante amenaza para sus habitantes, especialmente durante la temporada de lluvias o por movimientos de tierra. La respuesta de Protección Civil, que incluye la realización de estudios para evaluar la estabilidad del terreno, es crucial para determinar los pasos a seguir. Sin embargo, el evento subraya un problema estructural más profundo relacionado con la falta de acceso a viviendas seguras y la proliferación de construcciones que no cumplen con los reglamentos. La situación de las familias desalojadas pone de relieve el drama humano detrás de estos desastres, enfrentando la pérdida de su patrimonio y la incertidumbre sobre su futuro, lo que demanda una acción coordinada del gobierno para ofrecer soluciones habitacionales y reforzar las políticas de prevención de riesgos.