Las autoridades, encabezadas por el alcalde Ismael Burgueño Ruiz, han enfatizado que estos productos representan un grave riesgo de accidentes, como quemaduras e incendios, que pueden tener consecuencias fatales.

Además del peligro físico, el ruido excesivo generado por los explosivos causa estrés y ansiedad en animales de compañía y puede afectar a personas con autismo, adultos mayores y enfermos.

El gobierno municipal ha hecho un llamado a la población para que evite comprar y utilizar estos productos y para que denuncie los puntos de venta ilegal a través de los canales oficiales. La efectividad de esta prohibición depende tanto de la vigilancia constante de las autoridades como de la conciencia y colaboración de la comunidad para celebrar las festividades de una manera más segura y respetuosa para todos.