El evento también fue una oportunidad para pedir por la paz en Tijuana, una ciudad “muy generosa” pero aquejada por “el problema del narcotráfico, la delincuencia”. La culminación de las celebraciones tendrá lugar el 11 de diciembre en la Catedral, con un programa artístico que incluye la participación de músicos como Cadetes de Linares y Adriel Favela, previo a la misa de medianoche. La Arquidiócesis de Tijuana espera una alta afluencia, por lo que ha invitado a los asistentes a acudir con anticipación. El fervor popular, expresado por participantes como Lupita, quien acude anualmente a “pedir una petición a mi madre santísima”, demuestra cómo esta tradición religiosa se mantiene como un pilar de esperanza y unidad para muchos tijuanenses, reforzando la identidad cultural y espiritual de la comunidad.