Paralelamente, la CESPT ha reiterado su llamado a la ciudadanía para que deje de arrojar basura a la red sanitaria, una práctica que provoca constantes taponamientos y desbordamientos. La infraestructura sanitaria de Tijuana enfrenta una doble amenaza: el deterioro de la red y las malas prácticas ciudadanas. Un ejemplo reciente de esta problemática fue un derrame de aguas negras reportado en el malecón de Playas de Tijuana, debajo del restaurante Roccos. Según un video captado por residentes, el agua residual brotaba de una coladera y escurría hacia una rejilla cercana a la playa, causando un fuerte y desagradable olor en una de las zonas más concurridas de la ciudad. Este tipo de incidentes no es aislado y está directamente relacionado con un problema mayor que la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) ha señalado repetidamente. La paraestatal hizo un enérgico llamado a la población para que evite arrojar basura y otros desechos sólidos a la red de alcantarillado. Según la CESPT, los pozos de visita y las tuberías continúan acumulando grandes cantidades de basura, lo que provoca obstrucciones severas en el sistema. Estos taponamientos son la causa principal de los desbordamientos de aguas residuales en las calles, generando focos de infección, contaminación ambiental y daños a la infraestructura urbana. La combinación de una red que requiere mantenimiento constante y la falta de conciencia cívica sobre el manejo de residuos sólidos crea un ciclo de derrames que afecta la salud pública y la calidad de vida en diversas colonias de la ciudad.