Líderes empresariales exigen a las autoridades federales acciones contundentes para revertir esta tendencia.

Olivaldo Paz Gómez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Tijuana, ha sido la voz principal de esta preocupación, advirtiendo sobre el impacto negativo en la economía de la ciudad. Según los artículos, los turistas provenientes del sur de California, que son vitales para el sector de servicios, se ven disuadidos no solo por los largos tiempos de espera para ingresar a México, sino también por lo que Paz Gómez describe como "atropellos" por parte de las autoridades en los cruces. En una reunión con el diputado federal Fernando Castro Trenti, el líder empresarial denunció que los operativos de la Policía Federal en San Ysidro y Otay Mesa resultan en hostigamiento. "Lo digo con toda responsabilidad, no solo hostigan al turista que viene en vehículo, también están asustando y, en muchos casos, robando al turista peatonal", subrayó.

La Canaco propone facilitar los cruces, mejorar los accesos, reconfigurar los inhibidores federales que intimidan al turismo y construir una "frontera verdaderamente inteligente".

La exigencia es clara: "Tijuana no pide privilegios, exige respeto".

Esta situación pone de manifiesto la tensión entre las políticas de seguridad nacional y la necesidad de fomentar una economía transfronteriza saludable, crucial para la prosperidad de la región. La falta de una respuesta coordinada podría seguir erosionando la imagen turística de Tijuana y su competitividad.