Esta medida busca combatir los peligrosos intentos de cruce por el Océano Pacífico, una ruta cada vez más utilizada por traficantes de personas que pone en grave riesgo la vida de los migrantes.
El objetivo es reducir las muertes asociadas a esta práctica. Esta acción complementa otras medidas de control, como el sistema biométrico de entrada y salida que el DHS está reforzando. Por otro lado, en el ámbito humanitario, el albergue Juventud 2000 en Tijuana demuestra la resiliencia de la sociedad civil. A pesar de los desafíos, el albergue planea realizar cenas de Navidad y Año Nuevo para la comunidad migrante. Aunque se prevé un número reducido de asistentes, el propósito es "dar gracias a Dios y festejar el nacimiento de Jesús", ofreciendo un momento de calidez a personas en situación de vulnerabilidad. Este contraste entre el endurecimiento de la vigilancia y los gestos de solidaridad refleja la compleja realidad de la frontera.











