“Lo digo con toda responsabilidad, no solo hostigan al turista que viene en vehículo, también están asustando y, en muchos casos, robando al turista peatonal”, subrayó Paz Gómez.
Esta situación crea una experiencia hostil para quienes visitan la ciudad con fines de consumo, servicios médicos o esparcimiento. El líder empresarial criticó la contradicción de contar con infraestructura fronteriza moderna que, en la práctica, opera de manera caótica. Por ello, exigió a las autoridades federales escuchar a los actores locales "frente a frente, sin filtros" para comprender la realidad de la frontera. La petición del sector es clara: facilitar los cruces, abrir más carriles, reconfigurar los operativos de seguridad para que no sean intimidantes y construir una frontera verdaderamente inteligente. “Tijuana no pide privilegios, exige respeto”, concluyó, instando a pasar de las palabras a las acciones para revertir el daño a la imagen y economía de la ciudad.










