Este fenómeno ha ganado notoriedad como una alternativa a los cruces terrestres, que enfrentan una vigilancia cada vez más estricta.

La decisión de las autoridades estadounidenses responde a un aumento en la frecuencia de estos eventos y a la peligrosidad inherente de la travesía oceánica, que a menudo resulta en tragedias. La medida tendrá un impacto directo en las operaciones de seguridad en la costa de Tijuana y podría obligar a los traficantes a modificar sus tácticas, mientras se intensifica la presión sobre los flujos migratorios en la región.