El Congreso del Estado ya había exhortado previamente al aeropuerto a adquirir el equipo necesario.

A esto se sumaron las denuncias contra aerolíneas, en particular Volaris y Vivaaerobus, por sobreventa de boletos y mala comunicación, dejando a los pasajeros sin respuestas claras.

Usuarios en redes sociales compartieron sus experiencias, como la de Hindai Marín Agatón, quien relató haber dormido en un rincón del aeropuerto con sus dos hijas pequeñas desde el 14 hasta el 19 de diciembre después de que la aerolínea vendiera sus lugares. La crisis no solo afectó a quienes partían de Tijuana, sino que tuvo un efecto dominó en otros aeropuertos del país, como el de la Ciudad de México, y reavivó el temor de que se repitiera el colapso ocurrido en la Navidad del año anterior.