Las aerolíneas, principalmente Volaris y Viva Aerobús, han atribuido las afectaciones a las “condiciones climáticas adversas”, ofreciendo políticas de flexibilidad que, según los usuarios, resultan insuficientes y no cubren fechas clave como el 24 y 25 de diciembre. Un caso particular fue el del vuelo 5117 de Viva Aerobús, que fue desviado de Tijuana a Mexicali, dejando a cerca de 100 pasajeros sin información clara sobre su traslado final. Los testimonios de los afectados, como los de Hindai Marín Agatón y Ely Bris, revelan problemas adicionales a la neblina, como la sobreventa de boletos por parte de las aerolíneas, lo que agrava la frustración. Los pasajeros y autoridades locales han señalado que la falta de infraestructura adecuada, específicamente un sistema de aterrizaje por instrumentos de categoría superior (ILS CAT III), es una causa subyacente que magnifica el problema, ya que con la tecnología correcta se podrían mitigar las interrupciones. A pesar de que el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) anunció la reanudación de operaciones en ciertos momentos, las cancelaciones continuaron, evidenciando la vulnerabilidad del aeropuerto ante fenómenos meteorológicos comunes en la región y la urgente necesidad de inversión en tecnología para garantizar la seguridad y eficiencia de sus operaciones.