Este enfoque integral busca atender tanto las necesidades materiales como las emocionales de las personas, fomentando un sentido de comunidad y dignidad, especialmente significativo durante la temporada navideña.

El éxito sostenido de "Tijuana sin Hambre" depende de una robusta coordinación entre organizadores, voluntarios y posiblemente donantes del sector privado y público.

Su trabajo es un testimonio del papel vital que desempeñan las organizaciones de la sociedad civil para abordar la inseguridad alimentaria y la exclusión social en la frontera.