Paralelamente, la Dirección de Bomberos de Tijuana reportó haber atendido un total de 88 servicios de emergencia entre el 24 y el 25 de diciembre, derivados principalmente de las lluvias que azotaron la región. Además, se formó un socavón en la carretera libre Tijuana-Rosarito, un problema que, según autoridades, se agravó por la falta de atención municipal durante seis años a un pluvial dañado. La situación fue exacerbada por personas que realizaban fogatas en la zona, debilitando aún más la estructura. Estos eventos, en conjunto, pintan un cuadro de una ciudad cuya infraestructura es vulnerable tanto a fenómenos naturales como a la negligencia administrativa, lo que resulta en riesgos para la seguridad y movilidad de sus habitantes.