Según datos citados, el tránsito en los puertos de entrada terrestres aumentó un 13% durante el último año, un indicador directo de la dinámica en las garitas de Tijuana. Expertos como Raymond Robertson, de la Universidad de Texas, señalan que los mexicanos siguen sintiéndose bienvenidos a nivel personal y que los vínculos históricos, familiares y comerciales prevalecen. Las compras, la visita a familiares y el entretenimiento son los principales motores de estos viajes. Por ejemplo, los centros comerciales en ciudades fronterizas como El Paso y Laredo reportan que hasta el 65% de sus clientes de fin de semana son mexicanos. Esta resiliencia del turismo mexicano contrasta con la caída de visitantes de otros países, como Canadá. La situación evidencia la profunda interdependencia de la región fronteriza, donde la economía de ciudades como San Diego depende en gran medida del poder adquisitivo y la afluencia de personas provenientes de Tijuana.