Este fenómeno se agudiza en el sur y sureste del país, con estados como Oaxaca (80.1%), Guerrero y Chiapas presentando los niveles más altos.

En contraste, las entidades del norte como Coahuila (33.3%) y Nuevo León (34.2%) muestran las menores tasas.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, comentó que la situación subraya “un deterioro estructural crítico para el país”, ya que el sector formal es incapaz de absorber a la población económicamente activa. En el trimestre se generaron 401 mil nuevos empleos informales, mientras que en el sector formal se perdieron 308 mil puestos. La precariedad se refleja también en los ingresos: un trabajador informal gana en promedio 5,257.55 pesos al mes, un 51.4% menos que los 10,821 pesos de un trabajador formal. Además, el 57% de los trabajadores subordinados carece de acceso a instituciones de salud.