Esta decisión genera un intenso debate entre los sectores productivos sobre su impacto en la economía y la competitividad empresarial. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el anuncio se realizará en conjunto con los avances sobre la reforma para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales. Aunque no se ha revelado la cifra oficial, analistas y diversas fuentes gubernamentales anticipan un aumento de entre el 11% y 12%, lo que elevaría el salario diario de 278.80 pesos a una cifra superior a los 300 pesos. Esta proyección contrasta con la propuesta de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), que busca un incremento del 30.6% para que el salario cubra el equivalente a 2.5 canastas básicas, una meta que el gobierno proyecta alcanzar hasta 2030. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) han manifestado su disposición al diálogo, pero advierten que un aumento desmedido podría generar presiones inflacionarias y una carga fiscal adicional para las pequeñas y medianas empresas. La presidenta del CCE de Aguascalientes, Irma Patricia Muñoz de León, señaló que, aunque el salario actual de más de 8,000 pesos mensuales es insuficiente, los incrementos deben ser graduales y acordes con la "difícil realidad económica que enfrentan las empresas". El debate se centra en encontrar un equilibrio que permita mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin comprometer la estabilidad económica ni la generación de empleos formales, un desafío clave en las negociaciones que se llevan a cabo en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami).