Sin embargo, el anuncio ha generado un debate entre diversos sectores.

Organizaciones como Coparmex, aunque respaldaron el acuerdo tripartito, advirtieron que “no es posible seguir aumentando el salario mínimo indefinidamente” sin arriesgar la viabilidad de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs). Analistas de Banamex y otros expertos han expresado preocupaciones similares, señalando que el alza podría presionar los costos laborales, desincentivar la creación de empleos formales y fomentar la informalidad, especialmente en un contexto de crecimiento económico moderado. El presidente de la Canaco en Reynosa, Gildardo López Hinojosa, afirmó que “el salario subirá en papel, pero el bolsillo seguirá igual”, argumentando que el incremento se traducirá en una mayor recaudación fiscal y un alza de precios que absorberá el beneficio. Por tanto, el aumento es visto como un avance en justicia social, pero su éxito dependerá de la capacidad de las empresas para absorber los costos y de la evolución de la inflación.