El gobierno argumenta que es una respuesta a “distorsiones comerciales, prácticas desleales y una creciente dependencia de insumos” que han afectado a los productores nacionales. Se estima que la medida podría generar una recaudación adicional de cerca de 70 mil millones de pesos. El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, enfatizó que la reforma fortalecerá la capacidad productiva y protegerá el empleo nacional “sin contravenir los compromisos internacionales del país”, ya que no afecta a socios del T-MEC ni a otras 48 naciones con tratados vigentes. A pesar del respaldo de la mayoría oficialista, el dictamen fue modificado tras un proceso de diálogo con sectores productivos. Originalmente, los rangos propuestos iban de 10% a 50%, pero en el dictamen final quedaron de 5% a 50%, con reducciones en ciertos gravámenes, por ejemplo, de 50% a 35%.
Analistas de Banamex prevén que, debido a estos ajustes, el efecto sobre la inflación podría ser menor al estimado inicialmente. No obstante, la medida ha generado abstenciones de partidos como PAN y PRI, y el voto en contra de Movimiento Ciudadano, que advierte sobre posibles disrupciones en las cadenas de suministro.













