Mientras EE.

UU. debe entregar 1,850 millones de metros cúbicos anuales del Río Colorado, México debe asignar una tercera parte del agua de seis afluentes del Río Bravo, promediando 431.7 millones de metros cúbicos anuales en ciclos de cinco años.

El gobierno mexicano ha argumentado que periodos de “sequía extraordinaria” han dificultado el cumplimiento, una condición contemplada en el propio tratado que permite reponer faltantes en el ciclo siguiente. Sin embargo, la administración Trump ha desestimado estas justificaciones, utilizando la presión arancelaria como herramienta para forzar el cumplimiento del pacto.