Sin embargo, China, Corea del Sur, India y Brasil han expresado su preocupación.

El Ministerio de Comercio chino calificó la decisión como “unilateralismo y proteccionismo”, instando a México a “corregir sus prácticas erróneas lo antes posible”.

Por su parte, Corea del Sur y Brasil evaluarán el impacto en sus exportaciones.

El sector empresarial mexicano ha mostrado un respaldo mayoritario.

Organismos como Concamin, Canacero, AMIA y Canaintex consideran que la reforma es una herramienta necesaria para combatir el comercio desleal, la subvaluación y fortalecer las cadenas productivas nacionales, alineándose con los objetivos del Plan México. No obstante, algunos analistas y empresarios advierten que la sustitución de insumos asiáticos podría tardar hasta una década y que la medida podría generar presiones inflacionarias, con un impacto estimado por la Secretaría de Economía de 0.2 puntos porcentuales al año, y encarecer los costos de producción para industrias dependientes de estos componentes.