No obstante, la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles y es clave para las decisiones de política monetaria, se mantuvo elevada en 4.34% anual. Dentro de este componente, los servicios mostraron un avance de 4.88% anual, mientras que las mercancías subieron 4.29%. La persistencia de la inflación subyacente, particularmente en el sector servicios, sigue siendo un foco de atención para el Banco de México. Analistas de Banamex anticipan que, aunque la inflación general cerrará 2025 en 3.8%, podría repuntar a inicios de 2026 por “los efectos de los incrementos a impuestos y aranceles, que impactarían principalmente al componente de mercancías”. Esta perspectiva refuerza la idea de que Banxico podría adoptar una postura cautelosa, posiblemente haciendo una pausa en su ciclo de recortes a la tasa de interés en su primera reunión de 2026 para evaluar el impacto de estas nuevas presiones.