La transformación da resultados”.
Los datos, provenientes de comparativas internacionales y corroborados por cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indican que la población desocupada en México es de 1.6 millones de personas, dentro de una Población Económicamente Activa (PEA) que alcanza los 62.5 millones. Sin embargo, este panorama positivo coexiste con un desafío estructural persistente: la alta tasa de informalidad laboral. Según datos del INEGI, en julio, los trabajadores informales totalizaron 33.9 millones, elevando la tasa de informalidad al 55.7%. Este fenómeno implica que más de la mitad de la fuerza laboral del país opera sin acceso a seguridad social, prestaciones o contratos formales, lo que matiza el optimismo de la baja tasa de desocupación. Mientras el desempleo oficial se mantiene en niveles mínimos, la precariedad laboral asociada a la informalidad sigue siendo uno de los principales retos para la economía mexicana, sugiriendo que la creación de empleos de calidad es una tarea pendiente.













