La medida busca proteger sectores clave de la industria nacional y fortalecer la producción interna frente a la competencia asiática. La reforma, publicada en el Diario Oficial de la Federación, detalla gravámenes específicos que impactarán directamente en el costo de bienes de consumo e insumos industriales. Entre los más altos se encuentra un arancel del 50% para ciertos vehículos terminados, una medida que, según analistas, busca proteger a la industria automotriz de la creciente competencia de autos eléctricos chinos.

Otros productos afectados incluyen los cosméticos, donde las preparaciones para labios enfrentarán una tasa del 36%, así como textiles, calzado, juguetes y electrodomésticos, con aranceles que oscilan mayoritariamente entre el 25% y 35%.

El gobierno federal estima que esta política generará una recaudación superior a los 70,000 millones de pesos con un impacto inflacionario moderado, proyectado en solo 0.2%. Esta estrategia se alinea con un entorno global de tensiones comerciales, donde México parece posicionarse como un “inesperado ganador”, según análisis del Wall Street Journal.

Dicha publicación destaca que, gracias al T-MEC, el 85% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos permanecen libres de aranceles, otorgando al país una tasa arancelaria efectiva de apenas 4.7%, en contraste con el 37.1% aplicado a China. Esta ventaja comparativa, sumada a la cercanía geográfica y los costos de manufactura, ha permitido que las exportaciones mexicanas crezcan casi un 9% en 2025 y que el comercio bilateral se encamine a un récord de 900 mil millones de dólares.