El inicio de 2026 traerá consigo ajustes en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que impactarán directamente el precio de productos de alto consumo como gasolinas, tabaco y bebidas azucaradas. La medida, derivada de la actualización por inflación, busca desincentivar el consumo de ciertos bienes y fortalecer la recaudación fiscal, aunque genera preocupación por su efecto en la llamada “cuesta de enero”. En el caso de los combustibles, aunque las cuotas del IEPS aumentarán, el gobierno federal ha asegurado que no habrá un “gasolinazo”. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó un acuerdo con el 98% de los empresarios gasolineros para mantener el precio de la gasolina Magna por debajo de los 24 pesos por litro, una estrategia que, según la Secretaría de Hacienda, no se verá afectada por el ajuste fiscal. Sin embargo, el convenio no incluye a la gasolina Premium, cuyo precio quedará sujeto a las condiciones del mercado. Para el tabaco, el incremento es considerable: la tasa del IEPS pasará del 160% al 200%, lo que, según comerciantes, elevará el precio de algunas cajetillas por encima de los 100 pesos, representando un aumento de hasta el 22%. En cuanto a las bebidas saborizadas, el impuesto casi se duplicará, pasando de 1.64 a 3.08 pesos por litro. Además, por primera vez, se aplicará un IEPS de 1.50 pesos por litro a las versiones “light” o “cero” que contienen edulcorantes.
Empresas como Cooperativa Pascual ya anticipan que deberán subir sus precios entre 4.5% y 5% para absorber el impacto.
Estos ajustes fiscales, según Banxico, podrían tener un efecto transitorio en la inflación, aunque su evaluación integral dependerá de la evolución económica en los próximos meses.
En resumenPara 2026, el ajuste al IEPS por inflación encarecerá cigarros y refrescos con aumentos de hasta 22%. Aunque el impuesto a la gasolina también sube, el gobierno federal mantendrá el precio de la Magna por debajo de 24 pesos por litro mediante un acuerdo con gasolineros, dejando fuera del pacto a la Premium.