El inicio de 2026 trae consigo un ajuste en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que afecta directamente a combustibles, bebidas azucaradas y tabaco, generando un impacto en el bolsillo de los consumidores. A partir del 1 de enero, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) actualizó las cuotas del IEPS conforme a la inflación, aunque el efecto en el precio final varía según el producto. En el caso de los combustibles, la SHCP eliminó el estímulo fiscal para la primera semana de enero, lo que significa que los consumidores pagarán la cuota completa del impuesto. Las nuevas tarifas son de 6.70 pesos por litro para la gasolina Magna, 5.65 pesos para la Premium y 7.36 pesos para el diésel. Sin embargo, el gobierno federal mantiene un acuerdo con gasolineros para que la Magna no supere los 24 pesos por litro, por lo que su precio final no debería reflejar el alza fiscal. En contraste, la Premium y el diésel sí podrían resentir el ajuste.
Por otro lado, las bebidas azucaradas enfrentan un aumento significativo, con una cuota que pasa de 1.64 a 3.08 pesos por litro. Por primera vez, las bebidas con edulcorantes (light o cero) también serán gravadas, con una cuota de 1.50 pesos por litro.
Para el tabaco, el IEPS aumenta, lo que podría llevar el precio de algunas cajetillas a superar los 100 pesos.
Estos incrementos, justificados como medidas de salud pública y recaudación, se suman a la presión inflacionaria de la cuesta de enero.
En resumenDesde el 1 de enero de 2026, el ajuste al IEPS eleva la carga fiscal sobre gasolinas, refrescos y cigarros. Aunque la gasolina Magna mantiene un precio tope, la Premium y el diésel no tienen subsidio, mientras que el impuesto a bebidas azucaradas casi se duplica y el de tabaco también aumenta, impactando directamente los precios al consumidor.