A este escenario se suma el nuevo gravamen estadounidense.

Analistas de BBVA México estiman que, si bien el 84% de los migrantes mexicanos tiene cuenta bancaria y podría evitar el impuesto, aquellos que dependen del efectivo podrían llegar a pagar un acumulado de 3 mil millones de dólares por este concepto entre 2026 y 2034.