Este acuerdo reconfigura el mapa energético regional y ha generado reacciones inmediatas en los mercados. El precio del crudo WTI cayó un 2%, cotizando en 55.99 dólares por barril, mientras que el Brent perdió 1.22%, ubicándose en 59.96 dólares, ante la perspectiva de un aumento en la oferta global.

La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó que mantiene negociaciones con EE. UU. bajo esquemas “estrictamente comerciales” similares a los que opera con Chevron, la única petrolera estadounidense que mantenía operaciones en el país y que ya ha enviado al menos once buques cisterna a puertos venezolanos.

A pesar del entusiasmo de Trump, expertos se muestran escépticos sobre una reactivación rápida de la industria, estimando que se requerirían inversiones de “decenas de miles de millones de dólares” y un tiempo considerable para recuperar los niveles históricos de producción. El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, declaró que Washington controlará las ventas de crudo venezolano “indefinidamente”, lo que ha intensificado el debate sobre la soberanía de los recursos del país sudamericano.