En medio del escándalo de corrupción por contrabando de combustible que ha salpicado a altos mandos de la Secretaría de Marina (SEMAR), se reportaron las muertes de dos oficiales en hechos separados, lo que ha generado especulaciones y un llamado a la cautela por parte de las autoridades. Estos decesos ocurren mientras avanza la investigación sobre una red de "huachicol fiscal" que presuntamente involucra a personal de la Armada. La investigación por contrabando de combustible, que llevó a la detención del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina José Rafael Ojeda Durán, ha puesto a la institución bajo un intenso escrutinio. En este contexto, se informó sobre la muerte del capitán Abraham Pérez Ramírez, quien fue localizado sin vida en Tamaulipas tras, según la versión oficial, haberse suicidado.
Aunque versiones de prensa lo vincularon con el caso de huachicol, el fiscal general Alejandro Gertz Manero atribuyó su muerte a "un asunto de otra naturaleza".
La presidenta Claudia Sheinbaum también pidió respeto y solicitó no vincular al oficial con las indagatorias.
Adicionalmente, la SEMAR reportó el fallecimiento de otro de sus miembros, el capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga, en Puerto Peñasco, Sonora, "durante un ejercicio de práctica", que hasta ahora es considerado un accidente.
Estos fallecimientos se suman al asesinato del contraalmirante Fernando Guerrero en Manzanillo en noviembre pasado, cuyo caso sigue bajo investigación.
Especialistas como Raúl Benítez Manaut, de la UNAM, han señalado que si la investigación sobre la red de corrupción no es exhaustiva y no alcanza a todos los implicados, "la población va a empezar a perder confianza" en una de las instituciones mejor valoradas del país.
En resumenLas muertes de dos capitanes de la Marina, una por presunto suicidio y otra en un accidente, han ocurrido en un momento crítico para la institución, en pleno desarrollo de una investigación por una red de contrabando de combustible. Aunque las autoridades han desvinculado los decesos del escándalo, los hechos aumentan la presión sobre la Armada para esclarecer tanto la red de corrupción como las circunstancias de estas muertes.