La tragedia por la explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, se ha agravado al confirmarse que el número de fallecidos ascendió a 27. El suceso ha conmocionado a la Ciudad de México, revelando historias de heroísmo y profundo dolor entre las víctimas y sus familias. El saldo mortal de este siniestro, ocurrido el 10 de septiembre, ya supera a otras tragedias recientes como el colapso de la Línea 12 del Metro. La Secretaría de Salud capitalina informó que la víctima número 27 fue Ricardo Corona Hernández, de 38 años, un repartidor que resultó con quemaduras graves y falleció tras diez días de lucha en el Hospital General Rubén Leñero.
Su muerte se suma a la de otras 26 personas, cuyas identidades han sido paulatinamente confirmadas por las autoridades. Entre ellas destaca la de Erick Vicente Acevedo, de 33 años, el conductor de un microbús que fue calificado por testigos como el “Héroe de Iztapalapa”.
Su esposa, Sharon Segura, relató que él ya se había bajado del vehículo, pero “al ver a sus pasajeros atrapados, regresó a ayudarlos, momento en el que la explosión lo alcanzó”.
La tragedia ha generado una fuerte reacción mediática y social, con críticas como la del columnista Ciro Gómez Leyva, quien señaló la “ausencia de humanidad” y la “frialdad espeluznante” de los comunicados oficiales. Mientras tanto, 18 personas continúan hospitalizadas y 39 han sido dadas de alta, en un suceso que ha dejado una profunda cicatriz en la comunidad.
En resumenEl saldo de la explosión en Iztapalapa se eleva a 27 víctimas mortales, consolidándose como una de las peores tragedias recientes en la capital. Las historias de las víctimas, como el repartidor Ricardo Corona y el heroico conductor Erick Acevedo, subrayan el devastador costo humano del incidente, mientras la opinión pública cuestiona la respuesta oficial y la comunidad lidia con el duelo.