La muerte de Carlos Gurrola Arguijo, un trabajador de limpieza en Torreón, ha puesto el foco nacional sobre la grave problemática del acoso laboral en México. Su fallecimiento, ocurrido el 18 de septiembre tras 19 días hospitalizado por ingerir una bebida presuntamente envenenada por sus compañeros como parte de una "broma", ha provocado un fuerte llamado a la acción por parte de legisladores y la sociedad. Gurrola, conocido como “Papayita”, trabajaba para la empresa Multiservicios Rocasa S.A de C.V, prestando servicio en una tienda HEB Senderos.
Según su familia, era víctima de constantes burlas, robos y agresiones que ya habían sido reportadas sin obtener respuesta.
El 30 de agosto, consumió una bebida que le provocó quemaduras internas severas. El caso escaló al ámbito político cuando la diputada Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, señaló la importancia de no normalizar la violencia laboral y recordó los compromisos internacionales de México, como el Convenio 190 de la OIT, para prevenir y sancionar estas conductas. La legisladora enfatizó la responsabilidad de ambas empresas, HEB y Rocasa, de garantizar un entorno seguro. Sin embargo, el caso presenta complejidades, ya que la Fiscalía General de Coahuila informó que no existen indicios de que la sustancia tóxica fuera colocada de manera dolosa, aunque la investigación se ve obstaculizada porque la botella, pieza clave de evidencia, fue desechada.
En resumenEl fallecimiento de Carlos Gurrola se ha convertido en un caso emblemático del acoso laboral y sus consecuencias letales. Mientras su familia exige justicia por lo que consideran un homicidio derivado de bullying sistemático, y figuras políticas piden reformas legales, la investigación oficial enfrenta dificultades, evidenciando la urgente necesidad de crear mecanismos efectivos para proteger a los trabajadores y sancionar la violencia en los centros de trabajo.